ENFERMEDADES ALIMENTARIAS
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Aunque son múltiples las enfermedades que se pueden derivar de un trastorno alimentario, algunas de las más frecuentes son las siguientes:

Pérdida de apetito

Los cachorros suelen tener un apetito descontrolado pero cuando el perro crece puede cambiar sus necesidades alimenticias; al alcanzar la senilidad, el ejercicio es menor y suelen perder el apetito. En la mayoría de los casos es porque también pierden la sensibilidad olfativa.

La observación de las necesidades alimenticias de nuestra mascota es fundamental, cada perro necesita una cantidad de comida determinada por lo que los problemas se presentan cuando su ingestión habitual cambia. Las razones de la disminución del apetito son múltiples; van desde una depresión a cualquier inflamación o infección. Las más comunes son:

Cambios en la marca de comida o en la receta. El gusto de los perros se diferencia mucho del nuestro. Un perro podría comer durante veinte años lo mismo y emocionarse ante el plato. La rutina es una de las formas de vida favoritas de nuestra mascota. Cualquier cambio en los hábitos estipulados puede cambiar el apetito del perro.
Alteraciones emocionales. Enfrentarse a un traslado o afrontar que los dueños se han ido de vacaciones puede ser uno de los motivos de que el perro no coma. En esos casos lo que mas se recomienda es una dosis elevada de paciencia y cariño.

Obsesión por el juego. Algunos perros prefieren la diversión a la comida y cualquier distracción comiendo puede hacer que el animal abandone su plato.
Enfermedades. Las enfermedades de garganta y estómago siempre tienen como primer síntoma la pérdida del apetito; suelen corresponder a enfermedades no muy graves que se solucionan en pocos días (dolores en las articulaciones, fiebre, gingivitis, dolor de garganta, etc). Si nuestro perro no manifiesta ningún otro síntoma externo y la abstinencia dura más de dos o tres días puede ser preocupante; lo mejor es llevarlo al veterinario para saber si se trata de alguna enfermedad crónica.

Si le animamos a comer con algún ingrediente de mayor sabor o haciendo más digerible el plato con unas cucharaditas de agua caliente (en el caso de comida seca) evitaremos que algunos perros se aburran de su comida. Si es un cachorro tendremos que mimarlo y darle la comida con una cucharadita para que reciba los nutrientes necesarios.

Otras veces la pérdida de apetito solo corresponde a que nuestra mascota ha encontrado otra fuente de alimento que le satisface más; entonces controlaremos si recurren a la bolsa de basura o a la de otros animales de la casa.

La obesidad
En el apartado anteriore hemos hecho referencia a las necesidades alimenticias de los perros, según su edad y actividad, y señalamos el riesgo de obesidad. Entre un 25 y 40 por ciento de los perros tienen problemas de sobrepeso. En ocasiones no es fácil detectar el problema ya que no existe una tabla de pesos ideal. Ni los veterinarios pueden afirmar por el peso si nuestra mascota es obesa o no.

Detectar el problema. Para saber si padece esta enfermedad -más del 25% del indicado en su raza, sexo y edad- podemos guiarnos por señales como: palpar las costillas al pasar las manos por los costados y controlar que el abdomen no sea de mayor anchura que pecho. Esta es la señal de un peso ideal. Si no se sienten las costillas fácilmente, no tiene cintura y el abdomen cuelga, es que está demasiado gordo.

Básicamente las mascotas engordan por las mismas razones que nosotros: comen más calorías de las que deberían y tienen menos actividad cada vez. En este caso, es el animal quien sufre las consecuencias de nuestro modo de vida, donde el tiempo es escaso y el cansancio nos obliga a no dedicarle todo el tiempo necesario a nuestra mascota.

Atención también a los premios alimenticios que son suma y sigue a las calorías totales consumidas.

Los animales además cambian sus necesidades alimenticias según su etapa de vida y en algunos casos con la castración.

Cómo bajar el peso de tu perro:
Reduce, en una primera fase, el consumo de calorías un 25% de su dieta para luego bajarla en un 10%
Si siempre tiene alimento disponible todo el día, prueba a dividir la ración diaria en varias pequeñas raciones y a quitarle lo que no haya comido 30 minutos después de cada alimentación.
Sustituye, si es el caso, los premios de comida por afecto o juegos
Si su sobre peso es importante deberás darle comidas bajas en calorías, pero cuidado que no sean solos alimentos de fibra que tan sólo le mantienen ocupado el sistema digestivo, es necesario que tengan un correcto aporte de nutrientes.

Anemia
Si por algo hemos de preocuparnos de la anemia es porque se trata de una enfermedad que consideraríamos potencialmente grave. Cuando nuestra mascota sufre una nutrición no equilibrada, los glóbulos rojos existentes no son suficientes para transportar todo el oxígeno necesario.
Esta falta de oxígeno haría que el perro se mostrase excesivamente cansado. A veces la anemia no se provoca por una mala alimentación sino por pulgas u otros parásitos que chupan la sangre.
Nos podemos encontrar con la anemia llamada Hemolítica Autoinmune, que consistiría en unos anticuerpos que de la misma forman destruyen los glóbulos rojos causando graves problemas en un intervalo entre cien y ciento vente días.

Los perros más tendentes a sufrirla son las hembras adultas entre dos y ocho años de edad con una predisposición aun más alta en razas como la caniche y el setter irlandés.
Los síntomas que se suelen manifestar son depresión y cansancio, vómitos y diarreas y en algunos casos fiebre. El animal presentará las mucosas pálidas y una leve taquicardia.

Una anemia por desnutrición puede manifestarse principalmente por el acusado cansancio de nuestro perro. No hay descuidar la dieta en etapas de crecimiento y es mejor ir adaptándola a las necesidades del animal. La buena nutrición es un motor de salud en nuestro perro y hay que seguir siempre los consejos que marque el veterinario.
Si la anemia es muy severa, se suelen realizar transfusiones de sangre para recuperar los niveles de glóbulos normales en el cuerpo. Aunque el tratamiento normal es el de incrementar las vitaminas y proteínas de la alimentación, con compuestos ya preparados y específicos para esta enfermedad.

Diabetes
Es una enfermedad mucho más común entre los humanos que en los perros, aun así al menos uno de cada cien la padecen y resulta tan engorrosa como en nuestro caso.
Ellos cuentan con una ventaja: somos nosotros los que controlamos su alimentación, por lo que la estabilidad en los niveles de azúcar tendría que ser la correcta. Los primeros síntomas son también una sed extremada y fatiga.
Un perro con diabetes ha de estar siempre bajo vigilancia veterinaria y sus necesidades en caso de diabetes avanzada son de dos inyecciones de insulina.

La insulina no es más que una sustancia que toma la azúcar de la sangre y la distribuye en las células de todo el cuerpo. Con un perro diabético en casa hay que tener un control continuo sobre el peso; al tener unos niveles inestables de azúcar, su cuerpo tiene un consumo mayor de grasa y puede quedarse muy delgado.

Entre los consejos nutricionales más habituales se suele recomendar aumentar la cantidad diaria de fibra, eliminar la glucosa y la sacarosa y reducir el consumo de grasas. Es necesario aumentar el ejercicio diario y anímele a orinar más a menudo.
Las razas con un mayor riesgo de tener diabetes son los caniches enanos y los dachshund.

La oliguria
Este es el término utilizado para los perros que producen menos orina de la normal. En estos casos puede ser solo una reducción del consumo de agua, pero también puede apuntar a algún problema más grave.
Las posibles causas de la Oliguria son la fiebre, la deshidratación, las enfermedades del tracto urinario o las enfermedades renales. Estas últimas son las más comunes ante un síntoma de este tipo; cuando existe una insuficiencia renal el perro acumula líquidos y toxinas.
Es sumamente importante, que un perro disponga siempre de agua fresca y limpia a su disposición.

Pancreatitis
El exceso de grasas en la comida puede provocar una pancreatitis en tu mascota.

Ten en cuenta que el sistema digestivo y las necesidades nutricionales de los perros son muy
distintas a las de los humanos.
Un exceso de grasa podría derivar en pancreatitis y podría incluso llegar a matar a tu perro. La grasa
es muy difícil de digerir por los perros. Por supuesto que darle una hamburguesa al perro no le
provocará pancreatitis, pero si el perro tiene tendencia a presentar esta enfermedad, todo lo que
necesitaría para manifestarla es una simple hamburguesa.

Además de que la pancreatitis es una enfermedad extremadamente dolorosa, si no se trata tu perro
podría morir en cuestión de semanas porque lo que ocurre es que el páncreas se rompe.
Los jugos pancreáticos que normalmente digieren el alimento, comienzan a digerir el páncreas.

El perro tendrá un dolor terrible, y se presentaría vomito intenso y continuo.

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